Scud Hero [It´S pain]



Dicen los entendidos que It´S pain contiene fandangos, alboreás, saetas, bulerías y otros palos del cante flamenco.

Eran los días de Pascua, el Jueves Santo, el 2 de abril de 2015, cuando en los bares y en las mercerías de Campanario se puso a la venta, en primicia mundial, este disco. Y no es conceptual. Ni tampoco es que Javier Escudero y Jacinto González, los artífices de esta fantástica algarabía del dolor, procedan de allí. Es que It´S pain no se podría entender sin Campanario, y sin los niños que juegan en el Altozano (…Ten cuidado), y sin la tradición flamenca que acampa en La Serena.

Tuvimos noticias de él allá por 2010, cuando ya podíamos escuchar en Cantarrana algún adelanto. Cinco años después llega completo, y lo hace de una manera inquietante, valiente, conmovedora, asombrosa. Si el oyente busca lo acomodaticio, este disco no es el campo de labor. En It´S pain no hay lugar para cobardes.

It´S pain es un tremendo y soberbio monumento sonoro. Como dice el autor, en este disco el flamenco es engullido por la maquinaria digital y las programaciones.

Que se abran la tierra y los mares porque este trabajo te devuelve a las simas más profundas donde se esconde el arrebato divino y la belleza, la que tantos anhelan y que sólo se ofrece a unos pocos elegidos.

Que se caiga el sol de los cielos porque cuando la voz de Juan Manuel Mora implora volver a escuchar las nanas de la madre, su lamento es lucha por el ancestro.

Delante están las costuras oscuras y electrónicas de Scud Hero, pero en el fondo lo que parece que subyace es esa exploración del camino de vuelta a casa, de esa eterna búsqueda del tiempo perdido. Maravilloso y atemporal atavismo atravesado de secuencias futuristas. Preñado.

Este disco desborda sensibilidad a borbotones, desparrama emoción por los cuatro costados, te acelera el corazón y te reconcilia con el arte de las máquinas.

Este disco acompaña ya en los altares de la subversión a joyas como las que tallaron hace algunos años los andaluces Lole y Manuel junto a Imán Califato Independiente en Al Alba con Alegría (1980), y, por supuesto, la furia inconmensurable e incontenible de Morente con Lagartija Nick en Omega (1996).

Pasará mucho tiempo y se seguirá hablando de este disco en los círculos para iniciados en las logias electrónicas y en las peñas flamencas de La Serena. Silencio oscuro y hondo. No apto para fundamentalistas. Lo dicho, tremendo.